Publicado el Jueves, 3 Mayo 2012

Agua evaporada - Erick Gonzalez.

Mi abuela leía en la borra del café

la falta de sentido en que la vida

se precipitaba a la basura

a veces con un gesto digno agradecido

otras veces con mirada turbia

con ese silencio que solo desliza el destino.


 
En ocasiones, aún hoy, sobre todo hoy

habiendo caído imperios, desdeñado océanos

probado mares de improperios

habidas ya las tentaciones del ahogo

después de gritos y unas cuantas velas

penitentes y en lo oscuro

me encuentro fascinado mirar la cafetera

expulsar su humo quieto

como si se tratara de una alquimia.
 


Me doy cuenta que carezco de un corazón duro

y de la fineza del oráculo

y que prefiero prescindir del asiento de los astros

a pesar de que entonces así el universo

se haga menos magia, y más enigma.


 
Sin respuestas previas

sin agitaciones místicas

espero sin embargo

en una señal de esa niebla

del café haciéndose ilegible en esa nada

en el pitido inconstante del colado

despertarte del olor, de la borrasca

acobijar a la lluvia de los sueños

con un poco de azuquita, así no sea ligera,

y ser leído en consecuencia

como agua evaporada.